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Estado del Arte de los Telecentros de América Latina y el Caribe 2. LAS DINÁMICAS DE LOS TELECENTROS 2.3. Los públicos de los telecentros Las diferentes modalidades y tipos de Telecentros responden a una heterogeneidad de comunidades y públicos a los cuales dirigen sus servicios. Si bien el objetivo básico de los telecentros: impulsar el desarrollo humano(1) ampliando la inclusión digital para reducir las exclusiones sociales, es el mismo cualquiera sea su tipo y localización, su inserción social siempre es específica y lo es también el conjunto de usuarios a los que atiende. En un estudio reciente(2) se presenta el escenario físico y social en el que operan los telecentros, como constituido por dos extremos: las áreas urbanas y las rurales. En las primeras el problema de energía, conectividad y selección de tecnología de telecomunicaciones, según los autores, está acotado y se limita a la elección del tipo de conexión, teniendo en cuenta el factor costo beneficio, que la operadora de telecomunicaciones tenga disponible en el sitio de instalación del telecentro. Los operadores de telecentros situados en el medio urbano relatan(3) que antes de la instalación se encontró que la población tenía una relación con el Internet mas frecuente, caracterizada por el uso de los cibercafes por las personas con capacidad económica para pagar servicios ofrecidos con una orientación comercial. En el ambiente de las ciudades era más común el conocimiento de las computadoras y otros equipos que facilitan la comunicación, pero el hecho fundamental es que su empleo se realizaba individualmente, sin que existieran relaciones sociales entre los usuarios. Para Proenza, Bastidas-Buch y Montero, establecer un telecentro en una zona rural carente de infraestructura básica como telecomunicaciones y energía eléctrica, orientado a servir a una población pobre esparcida y con alternativas de transporte limitado, es un reto diferente y de un grado de complejidad mayor. Además intervienen otros factores que encarecen el proceso como los costos de adecuación de un lugar para el buen funcionamiento del equipo tomando en cuenta la humedad, temperatura y ventilación del ambiente. Instalaciones sanitarias para los usuarios, regular la deficiente distribución de energía eléctrica rural, etc. Los operadores de los telecentros rurales han señalado que antes de su instalación en el tema de las TIC's, "no pasaba nada de nada" puesto que las comunidades vivían su rutina cotidiana, propia de relaciones sociales asentadas en la producción agrícola y en sus tradiciones comunicacionales. Su conocimiento de Internet y de sus herramientas era referencial, sin experiencias directas, salvo el caso de personas aisladas, quienes debían trasladarse a otros centros poblados para acceder a los servicios. Los usuarios rurales de telecentros son diferentes a los usuarios urbanos (Proenza et. al. 2001) La capacidad de generación de ingresos de la población rural es mas baja, aspecto que limita su capacidad para sufragar los costos operativos de un telecentro rural. Los usuarios de áreas rurales seguramente se aproximan a un telecentro como una primera experiencia frente a un computador, con poco conocimiento de los medios tradicionales de búsqueda de información (carencia de bibliotecas rurales), baja escolaridad y un desconocimiento de conceptos relacionados con Internet y el correo electrónico. En las áreas rurales, por lo general no existen centros educativos que introduzcan a los pobladores los conceptos básicos de computadores y aún menos sobre aspectos de redes e Internet. En este segmento de la población, no existe una cultura de la investigación o búsqueda de la información. Un gran número de escuelas rurales no cuenta con bibliotecas o materiales de referencia en donde los estudiantes desarrollen hábitos de lectura e interés por temas varios. La construcción de una cultura de la información puede resultar el desafío mayor del proyecto. La cultura modernizante de estos pueblos campesinos no necesariamente genera una demanda espontánea para información disponible en línea, aunque sí hay una demanda para realizar las tareas escolares de manera nítida en PC para mejorar la calificación (datum cultural. Hasta tener por lo menos un telecentro más en operación será posible promover el concepto de red regional de usuarios (y su corolario de contenidos referentes a la misma región), premisa operativa del momento(4). En la relación anterior se presenta un escenario rural lleno de dificultades, que permite valorar los esfuerzos que se realizan para instalar y operar telecentros, en algunos casos exitosos, como ocurre con los de la Escuela Virtual en Caldas, Colombia, los telecentros indígenas de México, Guatemala, Colombia, Ecuador, entre otros ejemplos. Una reflexión preliminar que permita comprender las razones de la inserción y continuidad de los telecentros rurales y urbanos, se encuentra en los servicios que prestan a la población y que satisfacen las necesidades de los integrantes de la comunidad. Efectivamente, en un continente joven demográficamente, en el cual buena parte de su infancia y adolescencia ya se encuentra inscrita en el sistema educativo, la oferta de servicios que optimicen el proceso escolar encuentra un correlato natural en la demanda. De otra parte en un continente afectado por antiguas y recientes corrientes migratorias, el acceder a comunicación con los parientes y amigos fuera de su lugar de origen, es un incentivo real para utilizar los servicios de los telecentros. Finalmente, el fortalecimiento relativamente reciente de los movimientos indígenas se ha dado en el marco de una nueva población, que ha accedido a la educación y aunque arrastra como ningún otro humano en el continente fuertes lastres de analfabetismo, sin embargo dispone ya de profesionales con conciencia étnica en proceso de constante desarrollo y que, como en el caso ecuatoriano, además ha recibido importantes apoyos de la cooperación internacional. Cuando se observa al conjunto de usuarios desde el enfoque del género, se advierten que las mujeres acuden en menor cantidad que los varones a los telecentros, en especial en el ámbito rural. En éste la cultura patriarcal masculina se sostiene y en algunos casos no solo limita, sino que impide que las mujeres puedan utilizar los servicios del telecentro(5). En el ámbito urbano se confirman estas diferencias cuantitativas, pero en una proporción más reducida, puesto que las mujeres también ocupan los servicios de los telecentros en una cantidad significativa.
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