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Estado del Arte de los Telecentros de América Latina y el Caribe 2. LAS DINÁMICAS DE LOS TELECENTROS 2.1. Identidad, tipología de los telecentros La instalación y despliegue de los telecentros en América Latina y el Caribe es un fenómeno que se inicia en la década de 1990 y en el momento actual ha adquirido una enorme fuerza. Es un suceso relativamente reciente y su proceso de desarrollo se ha caracterizado por un veloz proceso de instalación en todos los países del continente, que no ha sido seguido con la misma rapidez por la reflexión teórica. De allí que, aunque se puede encontrar una gran cantidad de textos que aluden al fenómeno, en el momento actual no existen consensos generales(1) sobre su epistemología, en especial al observar el concepto telecentros. Para establecer un concepto de referencia, comprenderemos a los telecentros como:
Como condiciones básicas para que un telecentro pueda implantarse y funcionar, cumpliendo el espíritu que anima a estas entidades, deben existir:
El elemento básico: la orientación hacia el progreso social, diferencia a los telecentros de los cibercafes, efectivamente:
Además los telecentros tienen entre sus compromisos ofrecer información y a la vez capacitar para el acceso y manejo de la misma, pues representan la difusión de la cultura informática y de sus herramientas, las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC's). Precisando más la identidad de los telecentros, es necesario considerar la producción de contenidos, puesto que esta actividad permite que el impacto en la población tenga mayor alcance y profundidad. Raisa Uribarri(4) señala que en la mayoría de los países de América Latina, la Internet entró a la sociedad de manos de la academia. Por lo menos en Perú, a través de la Red Científica Peruana este proceso fue semejante. En Venezuela fue en 1992 cuando el Estado, a través del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Conicit), hizo posible el acceso mediante la puesta en funcionamiento de algunos nodos en las universidades de las ciudades más importantes del país, lo que desembocó en la consolidación de la red académica nacional (Reacciun), en 1994. En términos de concepción y configuración, aparecen dos grupos de telecentros(5): independientes y redes. Los telecentros independientes son típicamente operaciones individuales que se han establecido en localidades específicas y que posteriormente pueden integrarse a redes o continuar aislados manteniendo su identidad de origen. Los telecentros en red por lo general aparecen como parte de un programa que considera la interacción de los telecentros, integrando una agrupación mayor, que varía en tamaño. Ya mas específicamente, al referirse al momento de la instalación, observando la red somos@telecentros, encontramos una tipología(6) , elaborada desde el agente institucional que impulsó la creación del servicio:
No se han encontrado evidencias de iniciativas comunitarias solicitando la instalación del telecentro como fenómeno generalizado, salvando casos aislados. Sin embargo, en el presente año 2001, en la Fundación Chasquinet(7) se han recibido solicitudes directas de comunidades rurales y urbanas del Ecuador (Nanegal, Palmitopamba, Laderas del Pichincha, San Andrés de Píllaro, algunas escuelas rurales de Manabí), lo cual también ha ocurrido con comunidades de Bolivia y Colombia. Si esta tendencia se mantiene se puede afirmar que la experiencia de los telecentros y de sus entidades promotoras se ha difundido horizontalmente. Gómes, Hunt y Lamoureux(8) sostienen que independientemente de los elementos comunes de acceso público y servicios de TIC's, existe una gran variedad en el modo de montar, financiar y operar un telecentro, al mismo tiempo también señalan que prestan servicios diversos, se dirigen a públicos variados y usan diferentes tecnologías. Desde la experiencia recogida en el CIID en sus operaciones en América Latina, África y Asia, han identificado seis tipos o modelos de experiencias de telecentros, que no son excluyentes, porque pueden combinar dos o tres tipos diferentes: 1. Telecentro Básico El Telecentro Básico se sitúa por lo general en zonas rurales o marginales, cuya población tiene acceso limitado a servicios en general (sean éstos de comunicación u otros servicios). Tienden a ser operaciones pequeñas, financiadas por agencias internacionales y establecidas por ONG u otras agrupaciones sin fines de lucro, las cuales instalan en su sede uno o más computadores y se conectan por teléfono a un proveedor de servicios Internet. En algunos lugares donde no hay servicio telefónico, se están explorando alternativas innovadoras de acceso inalámbrico por radio HF o VHF. Dada la naturaleza de estas actividades, el principal factor para su éxito es la capacitación de los operadores y de sus usuarios potenciales, la gente de las comunidades locales. El desafío mayor que enfrentan los telecentros básicos es su viabilidad financiera una vez terminado el apoyo de los donantes externos. 2. Telecentros en Cadena La Cadena es una serie de telecentros, a veces operados independientemente por sus respectivos propietarios, pero interconectados y coordinados centralmente. Por lo general, una organización local facilita la creación de telecentros individuales conectados en red con apoyo técnico y/o financiero. El sector privado o el gobierno local pueden financiar la primera etapa de la puesta en marcha, y proporcionar algún apoyo técnico. Una vez establecidos, cada telecentro se maneja como un negocio pequeño, llegando con el tiempo a ser independiente tanto económica como técnicamente. Generalmente tienen un solo o muy pocos computadores para acceso público en cada telecentro, y usan conexiones telefónicas a los proveedores de Internet. 3. Telecentro Cívico Un alto número de bibliotecas públicas, escuelas, universidades, organizaciones comunitarias y otras instituciones cívicas están comenzando a ofrecer acceso público a sus computadores y conexiones Internet. El eje principal de trabajo en estas organizaciones no es la actividad del telecentro como tal, ya que éste se ofrece al público como complemento a sus otros servicios culturales, educativos o recreativos. Muchas de estas experiencias ni siquiera se consideran a sí mismas como telecentros, lo cual hace difícil identificarles para fines de estudio o intercambio. 4. Cibercafes Hemos visto un rápido crecimiento de servicios de tipo Café Internet en las zonas turísticas y barrios acomodados de muchas ciudades del mundo, lo cual está dando lugar a un fenómeno sumamente interesante que amerita mayor estudio. Estas son operaciones independientes, de carácter comercial, dirigidas a estratos altos de la sociedad, turistas o viajeros de negocios; sin embargo pueden ser utilizados para fines sociales o de desarrollo, por lo que vale la pena incluirlos en este tipo de análisis. Además, en su modelo de operación comercial se puede encontrar respuesta a los problemas de viabilidad financiera de los otros tipos de telecentros de inspiración no comercial. 5. Telecentros Comunitarios Multipropósito Llamados con humor 'los Cadillac de los telecentros', estos telecentros comunitarios de uso múltiple (MCT, para Multipurpose Community Telecentre) se están introduciendo como proyectos piloto en varios países, en particular auspiciados por la Unión Internacional de Telecomunicaciones UIT. Los MCT ofrecen más que servicios básicos de conectividad, buscando incluir también aplicaciones especializadas como tele-medicina, tele-trabajo y tele-educación. También " ...deberían prestar servicios postales y bancarios y funcionar como agencia para otros servicios comunales como electricidad y agua potable. Una oferta máxima de servicios 'privados' de información y comunicación como tele-comercio, alquiler de oficinas virtuales, cursos de capacitación vocacional y apoyo a la pequeña y mediana industria" (Ernberg, 1998a, 6). 6. Tiendas Telefónicas En África Occidental, la palabra telecentre se usa para referirse a 'tiendas telefónicas', lugares que prestan servicio telefónico al público. Las teletiendas en general siguen un modelo comercial, y son implementadas como pequeños negocios por el sector privado. El número y tipo de servicios varía de acuerdo con las necesidades locales, y en algunos casos, comienzan a incluir servicios de fax y de correo electrónico.
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