Recursos educacionales
Cómo estimular el proceso de aprendizaje de las personas con discapacidad
Considerando las dificultades que los alumnos discapacitados presentan en su desarrollo educacional, es importante ofrecerles un ambiente de aprendizaje que ayude a abandonar la postura pasiva de quien solamente recibe el conocimiento de los demás, y que, al contrario, incentive una postura activa, de búsqueda y de producción de conocimiento.
Según el censo demográfico realizado en 2000 por el IBGE (Instituto Brasileño de Geografía y Estadística), entre los niños y jóvenes brasileños de 0 a 17 años, cerca de 2,9 millones son portadores de alguna discapacidad. Según las estadísticas de la Secretaría de Educación Especial del país, sin embargo, solamente 448.601 tienen acceso a la educación en guarderías, pre-escuelas, a la enseñanza fundamental y mediana de la red pública y de la enseñanza particular.
Entre los jóvenes de 15 años o más con por lo menos un tipo de discapacidad, todavía de acuerdo a los datos del IBGE, 32,9% tienen como máximo dos años de escolaridad. Los otros índices relacionados a este grupo demuestran que 16,7% tienen entre 4 y 7 años de estudios; 10,7%, entre 8 y 10 años de escolaridad; 10%, entre 11 y 14 años y 10,2% tienen 16 años o más. Estos datos indican que prácticamente una tercera parte de la población portadora de discapacidad en edad de acceder al mercado de trabajo, tiene como máximo dos años de estudios, una situación que necesitará cambiar para que las personas con discapacidades puedan integrarse efectivamente a la sociedad, ocupando las posiciones reservadas a ellas, por ley, en las empresas.
Según el Censo Escolar brasileño de 2003, está aumentando el número de niños con necesidades especiales matriculados en las redes oficiales de enseñanza. De cada 100 estudiantes discapacitados, 29 asisten a clases en instalaciones comunes. Aún es poco, pero representa un crecimiento de 30,6% en relación al Censo de 2002.
Este cambio es consecuencia de la asociación de diversos factores: la legislación se hace más conocida y las familias luchan por sus derechos; las entidades e instituciones especializadas se movilizan más y se alían a los medios; la demanda proveniente del mercado de trabajo, que se está abriendo para recibir personas con discapacidades, solicita mayor escolarización. La imagen social de la persona con discapacidad también se está transformando; de víctima del destino, incapaz, persona frágil que requiere cuidados extremos, para la de una persona con potencialidades, habilidades y eficiencias. Este cambio de mentalidad y de actitud ayuda a ver a la persona discapacitada de otra forma, desde su infancia: vale la pena invertir en rehabilitación estimulación, educación y convivencia, para que ella se prepare para la entrada en la vida adulta, como persona y como ciudadano o ciudadana.
¿Dónde buscar información?
El observatorio de Educación de la Red SACI, presente en el canal Educación del sitio http://www.saci.org.br, está disponible para los operadores de los Telecentros como una fuente de consulta y un canal de intercambio de experiencias entre los educadores de América Latina. Su objetivo es producir y difundir informaciones sobre vivencias y prácticas de educación inclusiva involucrando todos los tipos de discapacidad y todos los niveles de enseñanza (desde las guarderías hasta la enseñanza superior), tanto en la red pública (municipal y estatal) cuanto en la particular.
Cualquier ambiente, sea en la escuela, en el trabajo o en el ocio, solo tiende a ganar con la diversidad de las personas que lo frecuentan. Para que esta sea una oportunidad de convivencia placentera y gratificante, es importante crear las condiciones necesarias para que la heterogeneidad se transforme en ganancias educacionales para todos y no en una tarea desgastante para un operador poco preparado. En esta sección usted encontrará sitios útiles para investigar recursos educacionales y tecnologías asistivas.
Con un poco de atención y esfuerzo de los operadores y de los usuarios, el Telecentro se puede transformar en un ambiente en el cual se valoren y estimulen la creatividad y la iniciativa de todos los que presentan dificultades, posibilitando así una mayor interacción con la computadora y con las otras personas. Es necesario enfatizar no sus limitaciones y dificultades, pero sí su potencial, confiando y apostando en sus capacidades aún no desarrolladas.