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Reunión de Telecentros en Argentina

Reacciones ¡NUEVO!

Del temor a la tecnología a: “¡TICs, YA!”

Informe sobre la Jornada
Arrimar el hombro:
Convocatoria argentina
a coordinadores de telecentros

Instituto de Investigaciones Gino Germani, FSOC / UBA
TeleLatinos, nodo AET

Buenos Aires, 3 de abril de 2001

El I Encuentro Argentino de Coordinadores de Telecentros convocó a 34 participantes, entre coordinadores de telecentros, equipos de investigación que estudian el tema, representantes de programas estatales de acceso a las herramientas informáticas y empresarios. Concurrieron personas de Buenos Aires y del interior de país, incluyendo regiones tan lejanas como Santa Cruz, en el sur de la Patagonia, y Misiones, en el extremo noreste. Las discusiones fueron vivas y animadas, y demostraron la necesidad, tanto de los coordinadores de los telecentros, como de los coordiannores de programas estatales (en este caso, de los Centros de Tecnología 2000 del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y los Centros de Acceso del Consejo Federal de Inversiones- CFI), de quebrar el aislamiento en el que se hallan e intercambiar información y experiencias con sus pares. Se presentaron estudios de casos sobre telecentros en Buenos Aires y en el interior, así como un video de Scott y Sebastián Robinson sobre telecentros en América Latina, que sirvió como un gran motivador para el debate.

Internet se difundió en Argentina a partir de 1995. Los primeros telecentros fueron comerciales, los cibercafés, que comenzaron a implementarse ese mismo año. Estaban dirigidos fundamentalmente a usuarios de clases medias y altas (por eso su concentración física en los barrios habitados por esos grupos), aunque luego se extendieron a otros barrios, abaratando sus precios.

Ya existían los “locutorios”, sistemas de franquicias implementados por las dos compañías telefónicas, Telefónica de Argentina (de origen español) y Telecom (de origen francés). Estos son locales equipados con teléfonos, faxes, etc., donde los ciudadanos pueden tener acceso a estos implementos mediante pago. Desde 1996, se fueron agregando el uso de e-mail y la navegación de Internet, a precios decrecientes con el tiempo (actualmente, la media es de 3U$ por hora). Estos locales comerciales reciben el nombre de telecentros, lo que conduce a no pocas confusiones con los centros de acceso gratuitos o no comerciales. Se difundieron rápidamente en cuanto comenzaron a surgir signos de programas estatales que facilitarían el acceso a la informática (Por ejemplo, el programa Argentina Internet Todos, antecesor del programa INFORM.AR, lanzado en 1999).

En la Argentina existen actualmente tres programas estatales de telecentros de acceso público y gratuito. El nacional, INFORM.AR, los Centros de Tecnología 2000 del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CGBA), y los Centros de Acceso del Consejo Federal de Inversiones (CFI). En la Jornada del 3 de abril estuvieron presentes representantes del CFI y del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que discutieron animadamente con los representantes de telecentros, con quienes hallaron importantes puntos de coincidencia. Los tres programas estatales enuncian diferentes criterios y no están articulados entre sí, aunque los tres facilitan gratuitamente el acceso físico a Internet a la comunidad. Por lo demás, existe profusión de telecentros comerciales, franchising de las compañías telefónicas que operan actualmente, y de cibercafés.

En frecuentes ocasiones existe una apropiación de los telecentros, en sus diversas formas, por organizaciones comunitarias. En general, los administradores de telecentros han recibido una formación breve (alrededor de 20 horas), que varía según los programas, desde una formación estrictamente básica o nula (INFORM.AR) hasta una elección de acuerdo a su formación y cursos posteriores (CFI). Algunos administradores de telecentros de programas nacionales, cuando son entrevistados, manifiestan quejas antes estas carencias: falta de contenidos propios y locales, falta de formación en la gestión, desconocimiento de construcción de comunidad. Muchas veces los programas nacionales les envían las computadoras a ONGs, sindicatos o federaciones, y ellos buscan a qué organización se la van a dar, lo que interrumpe y distorsiona la aplicación de estos telecentros, impidiendo que lleguen a los usuarios finales en tiempo y forma.

Y ésta es una de las características principales de este desencuentro: los telecentros estatales, salvo en el caso de los Centros de Acceso del CFI, no están concebidos para crear comunidad. Contrariamente a las experiencias de otros países latinoamericanos, en los que fueron creados por organizaciones comunitarias, o en los que diferentes programas gubernamentales o de organizaciones internacionales, primero identificaron las organizaciones de la sociedad civil que podrían asumir la gestión de los telecentros, les proporcionaron la formación adecuada y luego les instalaron la tecnología necesaria, en Argentina se comenzó en general por proporcionar medios tecnológicos que luego, en muchos casos, se subutilizan o se usan para otros fines, a causa de no haber transitado los pasos previos. Existen así telecentros desprovistos de equipamiento y otros que disponen de computadoras, pero que no saben qué hacer con ellas.

Este desencuentro entre organizaciones de la sociedad civil y telecentros es un punto a debatir para encontrar propuestas que puedan resolverlo. Por lo demás, son frecuentes los casos en que voluntarios (o coordinadores rentados) que ponen mucho esfuerzo personal y administran telecentros nacidos de estos programas estatales o de otras iniciativas. Como raramente estos telecentros pueden auto sustentarse, los voluntarios corren peligro de agotamiento, dada la escasez de recursos tecnológicos y financieros con los que cuentan. Por lo demás, los bajos presupuestos de los que disponen no permiten la reparación y renovación de equipamientos y el acceso a nuevos softwares.

Algunos de ellos enfrentan otro problema: la inseguridad social, potenciada por el creciente desempleo y el malestar social. En numerosas ocasiones, han sufrido el robo de computadoras, lo que es particularmente grave para los telecentros instalados en escuelas, pues en los robos dañan las instalaciones escolares. Esta inseguridad perjudica además el funcionamiento de los telecentros situados en áreas de riesgo, dado que sólo pueden usarse en los horarios en los que se garantiza la vigilancia de los coordinadores. Otro problema al que se enfrentan es la falta de conectividad: los descuentos preferenciales (el número 0610, que se usa para navegar por Internet pagando el 50% del costo de los pulsos telefónicos) no llega aun a todas las localidades del país.

A pesar de estos obstáculos, uno de los hallazgos más interesantes de la jornada es que le temor ante la tecnología que reinaba sólo un par de años atrás ha desaparecido. En su lugar, los miembros de organizaciones comunitarias han descubierto el potencial de las TIC para promover el desarrollo local y disminuir brechas sociales y económicas, a condición de estar integradas a políticas dirigidas a estos fines. Se nota en estos grupos una urgencia por la apropiación social de las tecnologias. El temor anterior ha sido sustituido por una nueva reivindicación: “¡TICs, YA!”.
De los intercambios que se llevaron a cabo durante el Encuentro, y de los deseos y sugerencias manifestados por los participantes, se sintetizaron las siguientes propuestas:

Propuestas

Las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), en especial Internet permiten que todos los que tengan acceso a ellas puedan a su vez acceder a la información y al conocimiento. Contrariamente a otros insumos, el Internet hace que para apropiarse de la información, producirla, difundirla, procesarla, no sea necesario ser los dueños del proceso productivo, ni siquiera de las herramientas tecnológicas. Cualquiera puede acceder a ella desde equipamientos públicos, siempre que tenga la necesaria formación tecnológica.

Actualmente, las ciudades, los países, el mundo entero, están divididos entre los ricos en información y los pobres en información. Los países, regiones y grupos sociales que no accedan al insumo “información”, así como a los medios para la producción y apropiación de las TIC, estarán condenados a la exclusión económica, cultural y social. La información y el conocimiento determinan actualmente el desarrollo económico, social y político. Cuando la tecnología acelera la rapidez y la facilidad con que se puede acceder a ellos, y no existen políticas estatales reguladoras que aseguren una distribución equitativa de acceso a estas tecnologías, se agudizan también las desigualdades entre los individuos, grupos y sociedades ricos en información y entre los que son pobres en información. Crecen las brechas entre las sociedades desarrolladas y los países en vías de desarrollo, que chocan contra mayores barreras económicas y culturales para incorporar a su población al uso y apropiación social de las redes.

El acceso social a las TIC, la apropiación social de los recursos tecnológicos para mejorar la vida de las comunidades, es actualmente una condición necesaria (aunque no suficiente) para el desarrollo. No basta con asegurar el acceso físico al hardware y al software: hay que conseguir la sustentabilidad de los centros de acceso a las tecnologías, la capacitación de los usuarios en la producción y diseño de contenidos, y su formación en los usos de las TIC como herramientas laborales y de participación política y social.

Con el fin de lograr la incorporación plena de Internet en la sociedad argentina como un instrumento para el desarrollo y la inclusión social, planteamos las siguientes propuestas, recogidas de las discusiones que se desarrollaron durante el Encuentro (y ampliadas por los coordinadores del mismo):

  • Integrar el acceso a las tecnologías en una política más amplia, que incluya un proyecto de país para la sociedad digital, lo que comprende entre otras cosas educación tecnológica para los ciudadanos, reducción de costos telefónicos, facilidades de conexión, formación para integrarse el mercado laboral de la nueva sociedad, educación para el teletrabajo, etc.
  • Localizar geográficamente los centros de acceso o telecentros teniendo en cuenta los desequilibrios de equipamientos en TIC de uso público debidos a la segregación socio-espacial y compensando los causados por la racionalidad mercantil. Privilegiar las localizaciones en barrios y centros urbanos y rurales de bajos ingresos.
  • Comenzar por identificar (o crear) las instituciones u organizaciones a través de las cuales se proporcionará a la comunidad el acceso a las TIS, y formar a administradores y formadores, antes de proveerlas de la infraestructura informática.
  • Formar adecuadamente a los administradores de estos centros de acceso de modo de garantizar la auto-sustentabilidad de los telecentros luego de un plazo a determinar, y de ofrecer a la comunidad un acceso a las TIC cualitativamente bueno (con contenidos locales además de los globales), costo-efectivo, amigable, orientado hacia las necesidades de la comunidad.
  • Formar a formadores para proporcionar capacitación y formación adecuada a los miembros de la comunidad. Proveer a través de los centros de acceso, formación y capacitación permanente a la población en el uso de TIC. Esta formación no se limitará al uso de las herramientas técnicas, sino también a la producción de contenidos propios, construcción de paginas web, revistas electrónicas comunitarias, etc.
  • Organizar el contexto tecnológico (institucional, orgánico, formación y capacitación, etc.) para optimizar su uso y las oportunidades que ofrece.
  • Transformar los telecentros o centros de acceso en punto de encuentro de la comunidad para informarse, mejorar su calidad de vida mediante el acceso a oportunidades de trabajo y estudio, así como de participación en las decisiones urbanas, con el objeto de convertirse en actores proactivos de los procesos sociales e integrarse a la Sociedad de la Información.
  • Articular las oportunidades de acceso comunitario a las TIC con servicios no técnicos u otras estructuras organizacionales, como por ejemplo, el caso en que el uso de sitios web públicos podría articularse con equipamientos comunitarios existentes.
  • Articular las oportunidades de acceso comunitario a las TIC con organizaciones ya existentes en la Sociedad Civil
  • Apoyar a mujeres y jóvenes en el uso del Internet como mecanismo de integración al mercado de trabajo y ejercicio de la ciudadanía.
  • Proporcionar formación y acceso a oportunidades de trabajo a adolescentes y jóvenes marginados, o de bajos recursos, mediante el acceso a la educación básica y oportunidades de salir de medios de riesgo (drogadicción, violencia urbana y hogareña, prostitución, delincuencia, etc.).
  • Generar ámbitos de discusión y encuentros de administradores de telecentros para la creación de mecanismos de apropiación acordes al marco cultural de la nación, así como destacar y articular experiencias exitosas en telecentros nuevos o en aquellos que no encuentran modelos viables para el funcionamiento
  • Involucrar a las empresas privadas para que cumplan con su responsabilidad social favoreciendo con descuentos en cotos costos o con donaciones preferenciales a las comunidades de bajos recursos para lograr el acceso democrático a la Red.
  • Buscar y generar cursos (capacitación en autogestión, capacitación informática y en sistemas básicos) para facilitar el trabajo de los coordinadores de telecentros, así como lograr que los subsidios del gobierno lleguen a estas personas, que normalmente reciben nula o baja remuneración por su trabajo.
  • Implementar una recapacitación o reimplementación de software buscando mejores herramientas (por ejemplo Linux) que permitan mayor flexibilidad y mejores programas a costos bajos. Una de las razones para usar Linux es la necesidad urgente de estar preparados para los múltiples servicios que serán ofrecidos en el corto y mediano plazo vía satélite o conexiones inalámbricas, en los que el bajo costo, la estabilidad y flexibilidad de Linux serán clave para la ampliación de los telecentros y su funcionamiento.
 

 

 

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Última actualización

January 28, 2002