POR EIKO KAWAMURA
MKAWAMURA@RCP.NET.PE
NOVIEMBRE 2003
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Cotahuasi queda a doce horas de Arequipa en autobus, es un viaje cansado pero grato. Este valle esconde en su accidentado paisaje al cañón más profundo del mundo (3354 metros de profundidad). El clima es cálido, como lo es su gente. La comida es riquísima en sabor, natural y saludable. Es en este lugar, Cotahuasi, donde el milagro de la naturaleza convive en armonía con la tecnología. Es aquí donde las nuevas tecnologías de información y comunicación (TIC) han creado un nuevo espacio destinado al desarrollo de la población: el Telecentro Cotahuasi.

Luis Cáceres es el responsable del Telecentro, él vio nacer y ve crecer esta interesante obra. Tienen un pequeño local ubicado en la calle Lima y brinda los servicios de conexión a Internet, impresiones, escaneos, fotografías digitales, grabación de cds y envío y recepción de faxes. Además, pegado a la pared tienen un estante que es su pequeño centro de información con libros, revistas y textos sobre computación y temas afines.

Cuando visité Cotahuasi le pedí a Luis que me contara la historia de este Telecentro. Estoy segura que es una historia común para muchos telecentros, que día a día tienen que encontrar la forma de sostenerse y seguir brindando sus servicios a la comuniad. Luis me comentó que esta iniciativa empezó en 1998 cuando las personas que trabajaban en la oficina de la Asociación Especializada para el Desarrollo Sostenible - AEDES en Cotahuasi necesitaban comunicarse rápida y efectivamente con sus oficinas en Arequipa. Esto los motivó a instalar tres computadoras con conexión a Internet. Sólo un año antes, en 1997, se había establecido la telefonía fija en Cotahuasi y la conexión a través de una línea telefónica fue su única opción, aunque no la más conveniente, porque el costo de la conexión implicaba el pago de una tarifa de llamada nacional por minuto. En ese entonces su proveedor (el único que existía) se encontraba en la capital, Lima.

El Telecentro, que inicialmente respondió a las necesidades de comunicación entre las oficinas de AEDES, abrió también una puerta a los pobladores, principalmente profesionales y estudiantes, que empezaron a interesarse en este novedoso medio que les facilitaba la comunicación a través del correo electrónico con familiares que se encontraban fuera de Cotahuasi y les brindaba además la posibilidad de obtener información de manera más rápida que la convencional; normalmente recibían revistas y materiales por encomiendas o correo postal, un servicio costoso y lento. La población motivó a los representantes de AEDES a instalar un centro de acceso a internet y fue así como nació la Cabina de Internet Cotahuasi, se iniciaron también cursos de capacitación para dirigentes de organizaciones de base, estudiantes y vecinos. Sin embargo los costos de mantenmiento, sobre todo los de conectividad, no permitieron su sostenibilidad económica. Casi un año después tuvieron que cerrar la cabina.

AEDES no dejó al pueblo sin Internet, brindaba el servicio a puertas cerradas, quienes acudían con mayor frecuencia eran dirigentes de organizaciones de base y autoridades. Luego empezó a madurar la idea de una propuesta a largo plazo que esté articulada al proceso de desarrollo sostenible de la Cuenca. Dos años más tarde, en diciembre del 2002, la Cabina Internet Cotahuasi reabrió sus puertas, ahora como Telecentro Cotahuasi. Los servicios se han diversificado, como mencioné líneas arriba, no brindan sólo conectividad. Sin embargo, pese a este avance, la sostenibilidad del Telecentro es uno de los problemas que todavía no ha sido resuelto. Los ingresos que obtienen no son significativos; el precio de cada servicio varía entre dos y cuatro soles como máximo. En esta zona el salario promedio no alcanza los 200 soles mensuales (alrededor de 56 dólares) y al final del mes los ingresos recaudados sólo puede cubrir una parte de los costos por conexión, alquiler, luz, agua, materiales, etc. Para completar el total, AEDES debe realizar un aporte de dinero significativo y para solucionar sus problemas de conectividad están evaluando el uso del el radioenlace como tecnología alternativa. Sin embargo, el otrogamiento de licencias para el uso de la frecuencia de 2.4Ghz (apropiada para el radioenlace) es un asunto complicado de resolver por la política que ha impuesto el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones del Perú.

¿Qué hace Internet en este valle tan alejado, para qué sirve? Estas son algunas de las preguntas que un visitante se hace cuando pasea por las calles y ve un aviso que dice Internet. Sin embargo, estas interrogantes quedan respondidas cuando en el transcurso de una hora por la mañana acuden al Telecentro varios hombres y mujeres que desean conectarse, escribir un oficio o enviar un fax. Y por la tarde un grupo de adolescentes se sienta frente a las computadoras e ingresan generalmente a la página del Google, para realizar búsquedas para sus tareas escolares. Este Telecentro ha propiciado la creación de pequeños grupos entusiastas: los Cibernautas de Cotahuasi son cuatro jóvenes que tienen a su cargo tareas relacionadas al Programa Globe; una inciativa de la Corporación Universitaria para la Investigación Atmosférica que funciona en asociación con la Universidad Estatal de Colorado (EEUU). El trabajo de los cibernautas: Gustavo, Jimmy, José y Alfredo, alumnos del Cuarto Grado A del Colegio Mariscal Orbegoso, consiste en monitorear el medio ambiente a través de instrumentos instalados dentro de una caseta que está ubicada en su colegio. En esta caseta, proporcionada por el programa, existen dos termómetros y un pluviómetro, además de otros instrumentos que les permite medir y determinar las características medioambientales de la localidad: atmósfera, suelos, cobertura vegetal y aguas. Los cibernautas ingresan está información a través de la página del programa. Junto con ellos participan también los alumnos de otros colegios en los distritos de: Puica, Alca, Huaynacotas, Tomepampa y Toro. Esta labor ha permitido que varios de los estudiantes se hayan interesado en la investigación atmosférica y están viendo la forma de asociarse con la radio municipal de su localidad para transmitir la información que recogen a su comunidad. Luis Cáceres, profesor de todos estos jóvenes, menciona que la participación de los alumnos en el programa les sirve como apoyo para el desarrollo de sus cursos, además es un instrumento en la investigación y reconocimiento de su medio ambiente local que les permite a su vez elevar el nivel educativo a través de la investigación en campo y el uso de las TIC's como herramientas de comunicación e información.

Cuando Luis camina por las calles o maneja su motocicleta, los pobladores le llaman profesor, ingeniero, doctor, a él le gusta; parece ser un personaje importante en la localidad. Y es que además de ser responsable del Telecentro es profesor de computación en varios colegios. Enseña el uso de la computadora y el manejo de algunos programas a diferentes grupos organizados. Así, estudiantes de entre 13 y 15 años han aprendido a hacer páginas web utilizando código HTML.. Los alumnos del Centro educativo 40510 Coronel Casimiro Peralta comentan que estas clases tienen varias etapas como el recojo de información de sus distritos: centros arqueológicos, costumbres, etc. Esta labor de investigación los motiva a mantener conversaciones y entrevistas con personas que han vivido y viven muchos años en estas localidades, también descubrieron el gusto por la investigación y se vieron sumergidos entre revistas y libros para conseguir información. Luego, con todos estos contenidos se sientan a realizar una revisión grupal y los materiales que han recopilado para realizar su página web. Ellos todavía no han colocado la información en un servidor que los conecte con Internet, y para ver cómo va quedando el producto final, utilizan la computadora portatil que Luis lleva en su mochila. Una laptop, que Luis obtuvo a precio de ganga (alrededor de 50 dólares), y que es su fiel compañera de trabajo, siempre esta con él mientras recorre en motocicleta kilómetros de polvo, cruzando puentes, atravesando charcos y subiendo cerros para encontrase con sus alumnos. Muchos de ellos ya han decidido seguir los pasos de su profesor, quieren estudiar ingeniería de sistemas al terminar la secundaria, otros no tan jóvenes, quieren promocionar los productos que cosechan a través de Internet y hasta han conseguido una vieja computadora que desean instalar en el colegio de sus hijos para que ellos también aprendan computación.

La aparición del Telecentro y las capacitaciones que se realizan en los diferentes distritos han cambiado la geografía del ambiente. Luz Romero presidenta de la Asociación Distrital de Cotahuasi, considera que el acceso a Internet es también una manera de educarse, de alfabetizarse: "es una gran facilidad que nos brinda como medio de comunicación" comenta Luz, quien a través de Internet ya ha enviado algunos informes a la Organización no Gubernamental Flora Tristán, ha promocionado algunos de los productos medicinales que elabora con un grupo de mujeres organizadas, y también coordinó la visita de una congresista a su localidad.

Todas las pequeñas puertas y ventanas que este Telecentro ha logrado abrir son sólo el inicio de un ambicioso proyecto. Luis considera que todavía falta la parte más importante: conseguir los fondos para echar a andar el proyecto del Telecentro, el cual consiste en la promoción de los bionegocios, el fortalecimiento de la identidad cultural en niños y jóvenes de la zona, el fortalecimiento de las capacidades de las organizaciones de la población a través de la autocapacitación; la gestión transparente de los gobiernos locales a través del manejo de un sistema de información computarizado. La comunidad de Cotahuasi y todas las personas que trabajan en el telecentro no pierden las esperanzas y tiene las expectativas puestas en el desarrollo de la potencialidad del Telecentro.

Vale la pena mencionar, que seguramente muchas personas todavía se preguntan ¿Internet para qué? ¿Telecentros para qué? Sin embargo, luego de esta visita y otras a zonas similares, considero que este tipo de experiencias enriquecen y ponen en movimiento a toda la comunidad. Probablemente traiga consigo muchos peros, aún así, creo que este tipo de proyectos, bien articulados y con metas realistas, pueden lograr algún tipo de desarrollo en zonas rurales alejadas. Desarrollo que los mismos pobladores buscan para no sentirse relegados y excluidos tanto social como económicamente.


1 Artículo escrito luego de mi visita a Cotahuasi en agosto del 2003